Mi primera casita (y cómo encarar una remodelación)

¿Te acordás la primera vez que te mudaste fuera del nido? Tus primeras cosas, tus espacios. Llegó mi momento. Elegimos la aventura de restaurar esta cabaña y te cuento cada detalle (y todos los tips!)

En esta pequeña pero emotiva ceremonia, te presento nuestro pequeño nuevo hogar. A los 29 años decidí salir del nido y mudarme con mi novio. Él ya tiene años de vivir solo, yo recién empiezo. No entro en mi misma de contenta y te comparto mi alegría.

Tuvimos la suerte y oportunidad de esta cabaña, que generosamente nos prestó la familia para que renovemos. Hay muchos detalles para trabajar y reciclar antes de juntar las pilchas y mudarse de una vez.

TODO EMPIEZA EN UNA LISTA

Cuanto proyecto emprendo empieza por una lista, generalmente interminable, como backup mental de todo lo que hay que hacer. Una mezcla de deseos, cosas importantes, compras y cosas que probablemente no llegue a hacer nunca. Sin prioridades, sin filtro, sin categorías. Simplemente volcar las ideas.

En este punto, invierto (o pierdo, depende cómo lo veas) unas cuantas horas en Pinterest. Me podés encontrar como @esmilugarfeliz con toda la inspiración para esta nueva etapa.

PRIORIDADES MUJER

Ahora sí, una buena dosis de realidad: ¿Cuánto dinero estás dispuesta a gastar? ¿Cuánto tiempo esperás que te lleve? Tu sinceridad hoy determina evitar una frustración mañana. Tené en cuenta que en refacciones todo termina siendo más plata y más tiempo de lo previsto.

Cuando tengo mis objetivos listos, vuelvo a mi lista y la ordeno en columnas: #Hacer, #Compras, #Deseos.

▶ Si tengo claro mi presupuesto y mi tiempo, algunos detalles pasan a ser deseos a futuro.

▶ Los deseos siempre los tengo a la vista, para que me motiven a terminar lo prioritario para cumplirlos.

▶ Marco con color lo que es crucial y prioritario. De paso uso los colores. ¿Te imaginás la cara de #noviobaterista cuando me ve en este punto con la cartuchera desplegada en la mesa? Menos mal que ya me conoce.

▶ Separo los proyectos en “Hacer” y “Comprar” para tener lo que necesito a la vista cuando voy a la ferretería o al super.

▶ Mantengo la lista ordenada y prolija para ir tachando los logros. Dejá siempre un espacio libre, un proyecto trae otro y siempre hay que ir agregando cosas que surgen.

EL CHEQUEO BÁSICO

Si sufrís de ansiedad como yo, probablemente quieras empezar colgando cuadros y después veas que había que arreglar la pared. Momento. Respirá. Priorizá.

Nosotros empezamos por la pintura. Después descubrimos tantos temitas en el piso (va en el próximo post) y tuvimos que hacer obra… ¡Con la casa recién pintada! Todo al revés. Por eso te dejo una lista de lo que tenés que chequear cada tanto, sobre todo si tiene unos añitos.

Electricidad: es un tema de seguridad, más aún si vivís en casa de madera.

Gas: una vez por año hay que revisar y limpiar los calefactores, termotanques y demás. ¿Lo sabías? Yo no. Un gasista lo hace en un ratito y vivís tranquila.

Humedad. ¡Maldita humedad! Gran misterio. En la cabaña una parte sube de la tierra y otra traspasa las juntas de azulejos del baño. Estamos en eso.

Pintura: una gran decisión. Podés hacerla vos, podés contratar a alguien. El truco mayor está en preparar la pared. Podés pedirle a un pintor que haga ese trabajo y la pintura la hacés vos. A nosotros no nos alcanzó para la pintura de afuera, pero le dimos con la hidrolavadora y fue mágico.

Aberturas: de tanto verlas, a veces dejamos de atenderlas. Si son de madera, cada unos años necesitan una buena lijada y renovación de barniz. Ahora vienen unos muy buenos con protector UV. En estos lugares donde hay menor capa de ozono, hay que proteger todo del rayo del sol. También es bueno chequear cerraduras y herrajes.

Chifletes, benditos chifletes. Te aseguro que si te ponés a resolver esto te lo vas a agradecer. Menos ruidos de afuera, más fácil mantener la casa templadita en invierno y verano. ¡Se vienen tutoriales de esto!

Poda. Tu jardín puede estar transformándose en una selva y vos preocupada por el cuadrito (nota mental para mi jaja). Mirá tu jardín, pero mirá la parte que no solés mirar. ¿Hay algo de lo que haya que ocuparse? ¡Es el momento!

Pisos. ¿Tenés un piso levantado que de tanto verlo ya no le prestás atención? ¿Deberías cambiarlo, pulirlo, renovarlo? A veces es sólo una buena encerada, a veces se puede revestir y otras hay que cortar por lo sano y empezar con un piso nuevo.

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